Wednesday, May 25, 2011

El Tema de la Libertad en Don Quixote

Cada humano lucha por la libertad. Nacemos, vivimos, hasta morimos para ser libres o librarnos de nuestros opresores. En el libro Don Quixote de la Mancha vemos muchas referencias a la libertad, y podemos aprender mucho de los personajes que están presentados en el libro. Los puntos que veremos sobre el tema de la libertad vienen directamente del texto escrito por Miguel de Cervantes y algunos otros autores que han comentado sobre la libertad o que quizás influyeron a Cervantes. El tema de la libertad le importó mucho a Cervantes por tantos años que estuvo preso por los Moros (Famighetti, 259).

Al regresar a su patria don Quijote y Sancho, ambos regresan bien dolidos pero con victoria en el corazón. Sancho manda al pueblo con mucha sabiduría al decir:

Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza, tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo” (Cervantes, 1317).

Todo el asunto de este trabajo trata de esta última línea. ¿Cómo es que don Quijote venció a sí mismo? ¿Cuál es la importancia de eso? Durante el curso de este trabajo veremos que los humanos, representados por el personaje literario de don Quijote, son criaturas libres. También, discutiremos de las cosas que no dejan a los hombres a ser libres, o sea, las ligaduras exteriores junto con los vicios internos.

La pena que sentimos es evidente en cada humano. Todos sentimos ese dolor y sufrimiento en algún momento de la vida. Søren Kierkgaard mostró ese punto muy bien:

¿Qué es un poeta? Es un hombre desgraciado que oculta profundas penas en su corazón, pero cuyos labios están hechos de tal suerte que los gemidos y los gritos, al exhalarse, suenan como una hermosa música. Al poeta le acontece como a los pobres infelices que eran quemados al fuego lento en el interior del toro de Falaris, esto es, que sus gritos no llegaban al oído del tirano causándole espanto, sino que le sonaban como la más suave música. Y, sin embargo, los hombres se arremolinan en torno al poeta y le ruegan: "'¡Canta, canta otra vez!" Que es como si le dijeran: "¡Ojalá que tus labios sigan siendo los de antes! Porque los gritos nos amedentrarían, pero la música es lisonjera" (Hollis, 37)

La sensación de sentir tanto dolor no solamente se experimenta por los poetas, pero nos hace más fácil ver y seguir lo que sienten ellos. Claro que hay mucho sufrimiento en el libro de Don Quixote, la mayoría de ello por nuestro protagonista, don Quijote. Puede ser que el dolor es una de las fuerzas que liga don Quijote. Para cumplir el libro, él tiene que librarse del dolor. Después de ser vencido por los molinos de viento, don Quijote explica el tema del dolor a Sancho, y cómo el dolor ha de tomar parte en la vida de un caballero andante. “Así es la verdad,” respondió don Quijote; “y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella” (Cervantes, 102). El dolor le ayudó a don Quijote a ser caballero andante, o sea, a ser lo que tenía que ser.

La libertad es tan escurridizo que nos evada cada vez que nos libramos de algo. Si no estamos subyugados por algún opresor nos vamos a encontrar ligados por algo diferente, aún si es por nosotros mismos. Eurípides enseñó este principio más de cuatro ciento años antes de Cristo. “No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad. (Gutiérrez, 81)” Si dejamos lo dicho de

La vida de Marcela nos muestra un poco de las verdades de la libertad. Es evidente que en el tiempo de Cervantes, Marcela era vista como persona mala. Aunque sabemos eso, don Quijote pudo relacionar su vida con la de Marcela. Al mandar a los de mas a no seguirle a ella, él fue el que la siguió. La relación que sentía don Quijote con Marcela no nos está explicada pero podemos suponer que don Quijote necesitaba a ella, quien pudo negar su naturaleza y seguir una vida opuesta de lo que debía. Al ver la lectura de esta manera, comprendemos por qué la historia se nos presenta así. Después de ver la manera de hablar que toma Gristósomo cuando cuenta de Marcela, la vemos como una plaga en la vida de los hombres. Pero al ver la manera en que cuenta ella de lo que había en su corazón, y la razón por la cual ella escoge la vida pastoral, encontramos que fue su manera de librarse:

Según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? (Cervantes, 168)

Marcela aquí ocupa lógica para justificar su manera de vivir. Da vuelta a la idea de que las mujeres no tienen oportunidad de escoger su camino en la vida, y que tienen que sujetarse a los hombres que les gobiernan. Claro que los hombres que se hicieron pastores no darían caso si el cielo la hiciera fea y ella se quejara de ellos por no amarle. Por qué entonces ha de escuchar ella a estos hombres? Junto a esto, es ya establecido que Marcela es una persona sin virtud y sin alma, y que ha hecho malas decisiones al escoger su tipo de vida. Aún así los hombres la siguen y quieren que ella se casa con ellos. La respuesta a eso por ella es:

La honra y las virtudes son adornos del alma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de parecer hermoso. Pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y alma más adornan y hermosean, ¿por qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por corresponder a la intención de aquel que, por sólo su gusto, con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda? (Cervantes, 168)

La lógica que usa Marcela aquí es la excusa que usa para justificar su existencia, pero la razón verdadera existe en la idea de la libertad. A mitad de su discurso feo (que solo suena feo a los hombres que quisieran casarse con ella) dice una oración tan hermosa y verdadera que no podemos negar su importancia al pasar juicio a Marcela, “yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos” (Cervantes, 169).

La culpa no debe quedar solamente en las manos de Marcela. Sí, que hizo cosas que no debía hacer, pero estaba seguida por tantos hombres que tuvo que hacer una decisión. Escogió ser libre en vez de ser feliz. La lógica que usó Marcela es muy buena. Si uno es obligado amar sólo por ser amada, podría ser que ella naciera fea y obligara a los hombres que la amasen. Aquí tenemos que preguntarnos, ¿qué es mejor? Vivir feliz, o vivir libre? Históricamente los hombres quieren escoger la liberad, aunque a veces las acciones de los hombres son las que les ligan. Marcela escoge vivir libre, y no escoger la felicidad de casarse y ser aceptada por la sociedad. La honra es algo que es tratada muy bien en la novela de Don Quijote. Es la honra que Anselmo le quita de Lotario en el libro del Curioso Impertinente. De hecho, en ese libro todos pierden la honra completamente. Marcela también pierda la honra, pero es por decisión suya. Tal como no necesitaba a los hombres para estar feliz, no necesitaba la voz del pueblo alabando su virtud.

Marcela nació y vivió para ser libre. No sería malo pensar que murió libre, tal como lo hizo don Quijote. La única razón que necesitó para escoger la vida pastoral era de que necesitó ser libre. Cervantes usó el personaje don Quijote para enseñar verdades al pueblo Español, aunque don Quijote era loco e insensato. Marcela es un personaje no común usada también para enseñar verdades no comunes. Así se enseña la ironía en las obras de Cervantes. Miguel de Cervantes enseña a los hombres cómo es que son manipulados, y lo muestra por símbolos e historias. La idea de aprender verdades de la vida por un loco es en sí irónica.

Las personas nacieron libres y así han de quedar. La declaración de independencia de los Estados Unidos explica eso pero muchos años antes que la frase fue escrita por Thomas Jefferson, los pastores Españoles estaban pidiendo la libertad de las gentes indígenas de América. Francisco de Vitoria discursó a sus alumnos en la universidad de Salamanca, donde vinieron la mayoría de los grandes pastores que fueron a América. Él habló de una ley natural que supersede la ley divina (Watner, 259). Quizás Cervantes ya había leído los escritos de Francisco de Vitoria. Es probable que Cervantes ya estaba atento de lo que habían dicho, y muy probable que estaba atento a lo que estaba pasando con los indígenas en América. La idea que un hombre (o mujer) nace libre no era nueva a España cuando Cervantes lo enseño. La única novedad que escribió Cervantes fue que eso también aplicó a una mujer que trató tan mal a los hombres que la amaban.

Los humanos son criaturas que caen en vicios muy fácilmente. Históricamente, muchas culturas han sufrido de la opresión y la esclavitud. La gente de esas culturas luchó constantemente a librarse de esa cautividad. La arte y la literatura de estos períodos refleja perfectamente este espíritu rebelde y subversivo. Tomando un ejemplo en contraste, cuando los humanos no somos subyugados por alguien, tenemos muchas tendencias adictivas. El caer en rutinas mundanas, el abuso de drogas y alcohol, y el abstener de pensamientos profundos y lógicos son algunos ejemplos. Quizás tenemos la necesidad de librarnos tan fuerte que siempre nos sujetemos a estos vicios, solo para librarnos de esos después. Esto es una paradoja del ser humano. Siempre tratar de librarse, pero a la misma vez, caer siempre por las ligas de la tentación, o lo que nos hace daño.

Una instancia en que esta paradoja se muestra en Don Quixote es en el libro del curioso impertinente. Ahí vemos un hombre que tiene todo lo que cada hombre quiere que se llama Anselmo. Parece tener suficiente dinero, y debe estar más que feliz con una esposa perfectamente fiel. Pero, ¿realmente es fiel, ella? El hombre está obligado preguntarse, por que su mujer nunca ha tenido la oportunidad de probar su fidelidad.

Entra Lotario, amigo fiel de Anselmo. Anselmo le explica que necesita probar la fidelidad de su mujer, y Lotario bien entiende que es una mala idea. Lotario le trata de convencer a su amigo que sería mejor dejar el asunto completo en paz y no complicar nada:

El deseo que en ti ha nacido va tan descaminado y tan fuera de todo aquello que tenga sombra de razonable, que me parece que ha de ser tiempo gastado el que ocupare en darte a entender tu simplicidad, que por ahora no le quiero dar otro nombre, y aun estoy por dejarte en tu desatino, en pena de tu mal deseo (Cervantes, 422).

Al principio la liga que tiene Anselmo es la duda. Por su duda, no puede estar feliz, y no puede mantener una buena consciencia, aunque su mujer le es fiel y él no tiene ninguna razón de desconfiar de ella. Por esta paradoja del ser humano, de tener que librarse, y repetidamente caer en la esclavitud personal, Anselmo no pudo ser feliz. Lotario siguió dando sus consejos:

Así que no escusarás con el secreto tu dolor; antes tendrás que llorar contino, si no lágrimas de los ojos, lágrimas de sangre del corazón, como las lloraba aquel simple doctor que nuestro poeta nos cuenta que hizo la prueba del vaso, que, con mejor discurso, se escusó de hacerla el prudente Reinaldos; que puesto que aquello sea ficción poética, tiene encerrados secretos morales dignos de ser advertidos y entendidos e imitados (Cervantes, 427).

Lo más triste en esta historia es que el único loco en el libro es Anselmo. Lotario y la esposa de Anselmo son justos y sabios, los dos. Al enfrentarse con la tentación por primera vez, Camila huye de ella, y vemos que sí es fiel. Pero eso no bastaba para Anselmo. Estoy convencido que nada fuera suficiente para calmar la sed dudosa que tenía. ¿Por qué? Por la misma razón que hemos dicho. Anselmo era esclavo de sí mismo. Marcela nació libre y escogió quedar libre, aunque lo que quiso ella era malo en los ojos de los demás. Don Quijote se venció, como nos dice Sancho, y la razón de su locura fue leer malos libros. Pues en la vida de Anselmo, vemos que él no se quedó libre aunque quiso cosas buenas. Por mantener su esclavitud de la mente, en fin dañó a las personas que para él eran las más especiales en el mundo.

Lo malo de no poder librarse Anselmo es que no fue él solo que fue afectado por eso. Por estar solos así, vez tras vez, siempre por mandato de Anselmo, Lotario y Camila se caen en la tentación. No sería correcto culparles a ellos, aunque tienen su albedrío, todavía son humanos. Los dos escogieron la fidelidad a Anselmo una y otra vez, pero Anselmo los puso en una posición muy difícil por dejarles solos. Si Anselmo hubiera dejado al asunto, podría haber evitado todo lo que pasó. Todos hubieron vivido sus vidas con felicidad y no hubieron tenido problemas. Pero quizás la paradoja de la situación está más profundo que eso. ¿Podría estar feliz Anselmo si no está seguro que su esposa le será fiel? ¿Debe Camila aguantar cualquier tentación que le viene, hasta dejar de ser humano? Son preguntas que no nos contesta Cervantes. Anselmo estaba ligado por la duda, y por hacer eso él esforzó a los que amaba a ser esclavos del secreto y la infidelidad. Al estar presente el amor en su relación ilícita, tuvieron que ocupar el engaño y la mentira para esconder todo de Anselmo. Ahí es lo más triste de la historia. ¡Qué noción tan barroco! Ninguno pudo ser libre, y al tratar de librarse cada uno, solo se quedó más profundo en la esclavitud personal. Todos los protagonistas (y son todos protagonistas) querían hacer lo bueno, pero cuando fueron enfrentados con sus tentaciones personales (que fueron todos tentados por cosas diferentes) ahí es donde cayeron y por lo tanto sufrieron.

Pero ¿cómo se puede evitar tal problema? Miguel de Unamuno comparte eso en su libro San Manuel Bueno, Mártir. En este libro don Manuel se encuentra con su dificultad de tener que escoger una vida religiosa o no religiosa. En algún punto durante sus estudios el encuentra que su fe en Cristo ya no está presente. Siendo el pastor de un pueblo pequeño, durante un tiempo de mucha dificultad económica, la gente le necesita, y es posible que él es la única esperanza del pueblo. San Manuel decide vivir para los de su pueblo y dejar sus dudas detrás. Así San Manuel pudo experimentar la libertad de superar la ignorancia, sin alejarse y sin dejar de servir los que le rodeaban. Los que le necesitaban para guía (Unamuno, 83).

Podemos ver que don Quijote estaba un momento en su vida ligado por esta misma problema de la mente humana. Esto fue cuando discursó sobre la edad dorada en el capítulo once de la primera parte. Don Quijote declara ser el que va a resucitar la edad dorada, y para decir esto está señalando que esa edad ha muerto. Si realmente en algún momento hubo un tiempo en que el dinero no se necesitaba y las posesiones no existían, donde todo era felicidad y gozo, y si este tiempo iba a resucitarse, es obvio que don Quijote no iba a ser el que lo hiciera. El hecho de querer resucitar esa edad en sí es muy barroco. La melancolía reinaba como sentimiento en el siglo XVII y no es sorprendente que don Quijote vio el mundo en que vivía una edad de hierro, donde ha muerto la edad de oro. Al tomar todo esto en cuenta, podemos ver esa “edad de oro” como el Jardín de Edén. Es justo hablar del Jardín de Edén en este contexto y Miguel de Cervantes bien entendió eso. La descripción de don Quijote sobre la edad dorada está lleno de imágenes del Jardín:

Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia; aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada, ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían … No había fraude, el engaño ni la malicia mezcládose con la verdad y llaneza. (Cervantes, 131-2)

La ida de Adán y Eva es muy importante en el Cristianismo y Judaísmo. La caída de Adán no solamente es simbólica del pecado, pero de las ligaduras de la muerte y el pecado. Si suponemos que nunca había pecado en el mundo antes de que cayese Adán, cuán grande la necesidad de un salvador para romper esas cadenas del pecado y la muerte. Es claro que Cervantes está relacionando la liberación de Cristo a los justos con don Quijote. Entonces don Quijote está librando a la gente de su tiempo y les va a traer un mundo tal como el del jardín de Edén. El símbolo que se representa aquí tiene parte de la alegoría de la libertad, una figura que trae libertad al pueblo, tal como el Mesías en el Cristianismo.

También se puede ver esta analogía como una de las visiones fantásticas de don Quijote. No solo está hablando de algo fantástico que no existe en el mundo real en donde vive don Quijote, pero también es un lugar donde la figura literaria de don Quijote vive. Tal como la cueva de Montesinos, la visión de la edad dorada le da lugar a la fantasía de la vida creada por él mismo. Al poder alquilar espacio en un mundo fantástico, un personaje de literatura puede entonces existir. Para don Quijote estos lugares le permiten vivir y le ofrecen la libertad. Parte de eso fue la razón por salir en sus viajes tantas veces. Tuvo que expandir su realidad, y como era una realidad nueva, la necesidad era aun más presente.

La doctrina Quijotesca de la libertad es fundamental para entender la libertad mostrada por Cervantes en Don Quixote. Claro que don Quijote cree en la libertad, y dice librar a muchos de sus respetivas ligaduras. Lástima que tenemos que esperar hasta el último del libro a ver el discurso por don Quijote a Sancho sobre la libertad.

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien hs visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de el hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos; que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo! (Cervantes, 1194).

La libertad a la que refiere don Quijote es una musa elusiva y escondida. Aunque don Quijote se encontraba con duques y banquetes, no se sentía libre. Sancho también experimentó esa sensación de tener todo lo que podría querer sin aceptarlo como la libertad. Cuando le hicieron gobernador de la ínsula, aunque eso era exactamente lo que él quería durante el curso de la novela entera, eso ya no le importaba tanto. Otra vez podemos aprender algo de la libertad. ¿Por qué nos hace tan difícil encontrar? Aun cuando creemos haberla encontrado, ¿somos realmente libres?

El personaje literario de don Quijote sí llego a ser libre. Venció las cadenas de la monotonía y vivió una vida grande y fantástica, y si podemos aprender de su vida, nosotros también podemos ser libres. Como dice don Quijote otra vez, la libertad realmente “es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos” y nosotros como seres humanos debemos utilizar nuestro juicio para poder vivir libres. Debemos cuidarnos del orgullo y las tentaciones que nos subyugan y escoger la libertad en vez de la monotonía y la esclavitud. Tomemos los ejemplos de don Quijote, de Sancho Panza, y de Marcela. Todos ellos fueron libres por que escogieron la libertad y escogieron vidas que les convenían a sus circunstancias. La libertad que sintieron ellos fue una libertad de adentro. (Unamuno, Vida de d. Quijote, 50) No necesitaban a la sociedad para estar libres de corazón. El alma del hombre necesita aprender vivir libre para él solo, y no para nadie más. En contraste, Anselmo el Curioso Impertinente solo estaba buscando el honor de los hombres, y se ligó a sí mismo. Si hubiera quedado feliz y si hubiera dejado el asunto, sabiendo que su mujer le era fiel (y le iba seguir siendo fiel, sin ser tentada, viviendo siempre en la casa.) Aprendamos de Anselmo y el libro del curioso impertinente y no dejemos a la duda o el orgullo a controlarnos. Debemos cuidar nuestra libertad con la vida y solamente así podemos vivir como humanos deben vivir y siempre han vivido.


Works Cited

Watner, Carl. “All Mankind is One.” The Journal of Libertarian Studies. VIII, 2. (1987): 293-306. Pdf.

Unamuno, Miguel. San Manuel Bueno, Martir. Guida Editori, 1984. Print.

Unamuno, Miguel. Our Lord Don Quixote: The Life of Don Quixote and Sancho, with Related Essays. Princeton University Press, 1967. Print.

Hollis, James. The Archetypal Imagination. Texas A&M University Press, 2003. Print

Gutiérrez, Mario. Antología de Pensamientos, Apotegmas, Proverbios, Refranes, Reflexiones, Parábolas y Axiomas de Hombres Célebres. Editorial Gisbert y Cía. 1988. Print.

Famighetti, Robert. World Almanac and Book of Facts. World Almanac Books, 1995. Print.

Cervantes, Miguel. Don Quijote de la Mancha. Espasa Calpe, S. A., 2007. Print.

Tuesday, May 24, 2011

Para todos los humanos hay un solo mundo. Todos vivimos en él y todos tenemos experiencias que construyen un imagen de ese mundo. La realidad percibida por una persona puede ser diferente que la de otra persona. Podemos ver este concepto en los varios culturas y filosofías que se hallan en el mundo. Es muy posible que la realidad que percibimos es elegida por nosotros mismos. Tomamos de las muchas evidencias que tenemos alrededor de nosotros y usamos las que nos son más convenientes. Puede ser que escogemos una realidad que para nosotros es bonito, o quizás escogemos una realidad que apoya alguna teología.

No importa la razón por la cual escogemos la realidad, porque cada persona tiene su visión propia. De los Europeos que viajaban por el caribe en finales del siglo XV y principios del siglo XVI, es claro que hay una multiplicidad de realidades. Vamos a enfocarnos en la realidad que empezó a desarrollarse durante el segundo viaje de Amerigo Vespucio. En una carta escribida de Vespucio a Lorenzo Pier Francesco de Medici en Florencia (de fecha 4 de junio 1501), Vespucio compara algunas posiciones que ha escuchado de hombres que han viajado a la India por el lado africano con sus experiencias propias en los viajes al caribe. En las cartas de 1501 y 1502 al mismo Lorenzo Pier Francesco de Medici, Vespucio usa muchas frases que tratan de lo que hay que creer, y no da una interpretación muy exacta en cuanto a lo que ve. Vamos a ver algunos ejemplos de esto.

Al ver lo que ya había visto Vespucio, no es sorprendente que no quiso fiar en lo que dijeron los demás viajeros,“Los hombres del país dicen sobre el oro, y otros metales o droguerías muchos milagros, pero yo soy de aquéllos de Santo Tomás, que creen despacio, el tiempo hará todo.”

El hecho de que Vespucio no está tan dispuesto a creer explica mucho del carácter de Amérigo Vespucio. Lo que Vespucio decide aceptar de todo lo que ve y escucha llegó a definir la manera en que no solo él vio al mundo, pero también a muchas personas que él influía. Veremos algunas situaciones en que Vespucio tiene que escoger su realidad y dejar alguna información.

Pues esto me contó un hombre digno de fe, que se llamaba Gaspar, que había corrido desde el Cairo hasta una provincia que se llama Molecca, la cual está situada en la costa del mar Indico. Creo que sea la provincia que Tolomeo la llama Gedrosia. Este Mar Pérsico dicen que es muy rico, pero todo no se ha de creer, por eso lo dejo en la pluma de quien mejor nos mostrará la verdad. Ahora me resta hablar de la costa que va desde el estrecho del Mar Pérsico hacia el Mar Indico, según me cuentan, muchos que fueron en la dicha armada y sobre todo el nombrado Gaspar, el cual sabia muchas lenguas, y el nombre de muchas provincias y ciudades. Como digo es hombre muy fidedigno, porque ha hecho dos veces el viaje de Portugal al Mar Indico. (Vespucio, 33-4)

Vespucio no sintió que fiar en alguien era algo ligero. Tenía que dirigirse a un público que tenía que confiar solamente en lo que él decía, porque solo de él podía escuchar. Primero confía en el hombre Gaspar, sabiendo que Gaspar tiene experiencia. Al hacer el viaje dos veces, Gaspar ha ganado la confianza de Vespucio. Pero al creer Vespucio a lo que dice Gaspar, aún tiene cuidado y quizás no acepta completamente lo que sugiere.

Acaeció que esta flota de Portugal por complacer una petición del Rey de Calicut capturó una nave que estaba cargada de elefantes, y de arroz, y de más de trescientos hombres; ella apresó una carabela de setenta toneles. Y otra vez hundieron doce naves. (36)

Es posible que al ver y escuchar Vespucio tantos cuentos de elefantes, metales valerosos, y de especies preciosos que allí entonces se puso a pensar que no estaba visitando el mismo lugar que sus colegas portugueses. Siguió estudiando la cosmografía y siendo bastante diligente en ver qué estaba sucediendo con las estrellas y sus instrumentos. Él parece que estaba muy afligido adentro de sí a causa de este asunto.

Terminando la carta de 1501, Vespucio quizás no sabía cuánto estaba mostrando de su verdad, “En conclusión, el Rey de Portugal tiene en las manos un grandísimo tráfico, y gran riqueza. Dios la acreciente. Creo que las especierías irán de estas regiones a Alejandría y a Italia, según la calidad y precios. Así va el mundo. (36)” El mundo Europeo compartía con Vespucio la realidad del comercio. Las naves llevaban los bienes y la gente compraba lo que las naves traían. Vespucio definió el mundo, dándole esa característica. Al viajar otra vez al oeste, viera que quizás el nuevo mundo no era así.

Hasta la realidad que Vespucio ha aceptado de la Biblia está desafiada cuando ve los muchos animales que hay en el mundo, “Y vimos tantos otros animales, que creo que dificultosamente tantas especies entrasen en el Arca de Noé (41).” Todo lo que creía Vespucio ya estaba cambiando, o por lo menos, Vespucio tenía que cambiar la manera en que creía esas cosas. Un conflicto que quizás no sintió ser tan grande era entre la manera en que Vespucio vió las cosas y la gente nativa las vió.

…no saben contar los días, ni los años, ni los meses, salvo que cuentan el tiempo por chmese lunares, y cuando quieren explicar el tiempo de alguna cosa, lo explican con piedras, poniendo una piedra por cada luna, y encontré un hombre de los más viejos que me indicó con piedras haber vivido mil setecientos lunarios, que son, me parece, ciento treinta y dos años contando tres lunarios al año. (43)

Hubo entonces, una vista del mundo que tenían los nativos en el nuevo mundo tan diferente que Vespucio ni podía entender bien de lo que estaban hablando. Es muy posible que las señas que daban a Vespucio y sus compañeros no eran tan claras, pero todavía se puede decir que los nativos del continente nuevo vieron el mundo muy diferente de los Europeos. Viendo las

… todas sus armas y golpes son como dice el Tetrarca confiados al viento, que son arcos, saetas y dardos, y piedras, y no acostumbran llevar defensas en sus cuerpos, porque van tan desnudos como nacieron, ni tienen orden alguno en su guerra, salvo que hacen lo que les aconsejan sus ancianos … y de lo que más me maravillo de esta guerra suya y crueldad, es que no puede saber por ellos mismos, por qué hacen la guerra el uno al otro, puesto que no tienen bienes propios, ni dominio de imperio, o reinos y no saben qué cosa es codicia, o sea bienes, o avidez de reinar, la cual me parece que es la causa de las guerras y de todo acto desordenado. (42)

Termina Vespucio tratando de explicar la guerra entre los indígenas. No tenían bienes, ni dominios, aún así peleaban entre sí. El Vespucio que en 1501 decía “así va el mundo,” ya está viendo un mundo más complejo. En el nuevo mundo el comercio no tenía dominio.

La manera en que Vespucio vio el mundo era uno que cambió, en parte en una manera grande. Es evidente que Vespucio creció al entender mejor cómo eran los indígenas, y al escuchar los cuentos de los portugueses. Así era la realidad cambiante de Amerigo Vespucio.

Upcoming Posts

I plan to be posting some papers I've written on Don Quixote and other similar posts over the next few days. They're a bit long, but you can basically get the gist fairly early on in the posts. :D

Monday, May 23, 2011

Don Quixote as a Messianic Figure

Miguel de Cervantes’ book, Don Quixote, depicts Alfonso Quijano, who gives up his very normal, fifty-something existence for a life of glory and knight errantry. This is due to his lack of a brain, which he clearly loses due to reading too many stories of knights and chivalry. The varying messianic references in Don Quixote emphasize the view that perhaps one thing isn't always as it seems, or isn't necessarily "good or bad" which is what we (more importantly people from the 17th century) were lead to believe. The multiplicity of religious truths in Spain could be analogous to the varying interpretations of the meaning and life of Don Quixote. Most importantly, though, we can see Don Quixote as a messianic figure all throughout the text of the book, which shares his name.

The relationship between Sancho and Don Quixote is one that I see between disciple and teacher. As their relationship grows, Sancho Panza is converted more to the philosophies and ideals of Don Quixote. From a biblical perspective it is just as Jesus with his disciples. Without Quixote, Sancho would have no meaning, no direction. Similarly, Don Quixote would have no way to preach his ideology without Sancho by his side.

The conversion of Sancho to Don Quixote’s cause is essential. As the narrator follows the duo throughout the story, both adventurers are tried and tested to their limits. After being repeatedly beaten and humiliated, Sancho begins to doubt the merit of their cause. At one of these moments Sancho explains a very important principle that he’s learned throughout their travels. He mentions how they are gaining very little from the adventures and battles that they‘d had up until that point. Though he is not as discouraged as he has been at times in the past, he does explain how they should be working directly for “an emperor, or some other great prince, who was engaged in a war,” where the adventurous knight errant would be able to, “show just how brave and strong,” he is (123).

In Burton Raffel’s translation of Don Quixote, called a Norton Critical Edition, Miguel de Cervantes must have known the biblical similarity of what Sancho declared, “This master of mine is clearly just as brave and strong as he says he is” (107). We can contrast that with the passage in the bible where Jesus asks his apostles, “But whom say ye that I am?” and Peter responds, “Thou art the Christ” (King James, Mark 8:29).

One of the most important messianic references that I have seen is that of suffering. Pain is one of the greatest forces, or sensations, in the entire text. Everywhere the pair of adventurers goes they encounter pain of some sort, and usually to a nearly unbearable extent. This could be for two reasons. It could be that Cervantes wanted to show how the characters are shaped by pain. The way that they react, the way they adapt and grow may have been the point he was trying to get across. While this is a plausible explanation, I believe there is something more to it than that. A very large part of the testaments of Christ’s disciples outlines the pains and suffering that he went through. In order for Jesus to be the important saving figure he had to endure endless pain. It is this that I believe Cervantes wanted to outline for the reader. To show this large, iconic figure – Jesus – in a burlesque light, which is the role of the character Don Quixote.

The words of Isaiah on the matter of the pain of the Messiah are clear. “He is despised and rejected of men; a man of sorrows, and acquainted with grief … he was despised, and we esteemed him not. Surely he hath borne our greifs, and carried our sorrows: yet we did esteem him stricken, smitten of God, and afflicted. But he was wounded for our transgressions, he was bruised for our iniquities: the chastisement of our peace was upon him; and with his stripes we are healed” (Isaiah 53:3-5). This image of Jesus suffering grief and pain has always been embraced by the Church, even to the point of donning an image of Jesus suffering on the cross in both public and private places. It is no surprise then that Sancho dubs Don Quixote, by a very similar name, “the Knight of the Sad Face” (108). Even with this very interesting comparison, we are given much more in regard to Don Quixote’s messianic mission. In 1:21 Don Quixote explains to Sancho his holy calling and the role of both of them in it. First I will outline Cervante’s account, then I will show how it relates to the Bible’s Plan of Salvation.

First, Don Quixote explains that a knight must roam all over the world, having adventures and gaining experience. He then stay with the king, falls in love with the king’s daughter, performs more wonderful acts, and eventually inherits the kingdom of his father in law. It is important to note that the king denies the knight the right to marry his daughter so the knight very well may be forced to kidnap her and they elope, though he does eventually receive the kingdom. Of course, the first item of business that is mentioned to Sancho is that the faithful squire is married off to on of the queen’s ladies and he also inherits some degree of power and glory.

Thus is the story of Jesus and his followers. He wins over the people’s hearts, going throughout the land and performing miracles. He is denied leadership of any sort and rejected both by civic and religious leaders. Even through all this strife, Christ assures his followers that he will overcome and become king of heaven. Once he has conquered he will then turn to those that were faithful to him and give them a part of his glory. This is the assurance which Jesus gave to his disciples, that after their faithfulness and endurance they would be rewarded. Not in their earthly lives, but in their lives to come. It is convenient for Don Quixote to assure his doubting squire that some day he will surely triumph. And upon that triumph, Sancho will receive his reward. Perhaps Miguel de Cervantes used this as one of the great parodies of Christianity. We look at Sancho and think that he is a fool for believing such a strange tale and having delusions of grandeur.

The truth is that Sancho is so very poor, and wretched, and pathetic, that he will cling to any hope that he can for a better life. He has a wife and children to take care of and he has truly reached his wit’s end. That is the reason he follows his messiah - Don Quixote - to the end of the world, through embarrassment and broken bones and all manner of strife and pain. He has a false hope in a figure that has promised to save him. Cervantes is telling the public that following a false savior will not grant them any reward in heaven. As one of the galley slaves professes in chapter 22, when Don Quixote offers to pay the man’s penance, “That … is like a man on the high seas who has plenty of money but is dying of hunger, because he has nowhere to buy what he needs” (129). It is ironic that Don Quixote believes that he has the means to save this man, yet the man sees very well that there is nothing Don Quixote can do to take away the man’s sins, and relieve him from his oppressor – who in this case is a symbol of hell and the devil.

The irony of these convicts does not stop there. Quixote atually frees all of the slaves and just as soon as he does so he commands them to believe, or to accept his “truth” by heading off to pay tribute to Dulcinea. The galley slaves easily see that Don Quixote is crazy and they turn on him and beat the very person that set them free. This happens on a number of occasions to Jesus. First, as he heals the ten lepers, nine of which turn and walk away without stopping to thank him. Second, it is extremely similar to the Jews, who he strives to lead and to serve, but who turn on him and eventually are responsible for his crucifixion.

The bitterness expressed in these passages is understandable, looking at the way war was waged against the Muslims, and the way that the Church forced conversion on Spanish Jews. Cervantes expresses that frustration and also the hypocrisy of this “conversion or death” attitude. It is with this historical context that we can understand the difficult situation in which many Jewish converts found themselves, being forced to act a certain way, regardless of what their beliefs were. The intent of Miguel de Cervantes was to open the world’s eyes and mind of the hypocrisy and terror that was being raged on these good, just people.

In conclusion, I maintain that through the references to the life of Christ, and the principles that are referred to by Cervantes, Don Quixote is shown as a messianic figure. Through this interpretive reading we can see the messianic references, and the burlesque manner in which they are displayed throughout the entire book.